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Costeo de productos: guía completa para fabricantes
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20 min read

Costeo de productos: guía completa para fabricantes

La mayoría de los fabricantes pueden cotizar un precio de venta al centavo. Sin embargo, son muy pocos los que saben cuánto cuesta realmente fabricar cada producto. El costeo de productos cierra esa brecha, y la cifra que arroja es la base de casi todas las decisiones que protegen su márgen.

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¿Qué es el costeo de productos?

El costeo de productos es el proceso mediante el cual se calcula cuánto cuesta realmente fabricar una sola unidad de un producto. Cada unidad incorpora tres tipos de costos. Están los materiales directos, las materias primas y los componentes que físicamente forman parte del producto, y la mano de obra directa de las personas que lo fabrican. A esto se suman los gastos generales de fabricación: los servicios públicos, el equipo y los costos de fondo que mantienen la producción en marcha, pero que nunca se asignan a una sola unidad.

Algunos términos relacionados se utilizan de manera imprecisa en el mismo contexto. El “costo del producto” y los “costos de producción” son los más generales. Ambos abarcan toda la gama de gastos involucrados en la fabricación de productos. El costeo del producto es un concepto más específico: lo reduce a una sola unidad. Esa distinción es importante porque la cifra por unidad es la base sobre la que se establece el precio. Es la forma en que, en primer lugar, se determinan los precios, se identifica qué productos vale la pena mantener en la línea de producción y se detecta dónde se está perdiendo margen de manera imperceptible.

¿Quién usa el costeo de productos?

Hay dos grupos que se basan en esa cifra por diferentes razones. Los contadores la consideran materia prima para los libros contables. La usan para valorar el inventario y determinar el costo de los productos vendidos. Esas cifras van directamente a los estados financieros. Para los propietarios y los gerentes de planta, el uso es más práctico. Con ella fijan el precio de los trabajos y evalúan qué pedidos vale la pena cotizar. También es la forma en que detectan un producto que, sin que se note, está generando pérdidas. La misma cifra, dos funciones.

¿Por qué es importante el costeo de productos?

En una sola unidad, un error en el costeo puede parecer inofensivo. Ahora imagine ese error aplicado a toda una serie de producción y a un año de pedidos. Esos pocos centavos se convierten rápidamente en una suma considerable. Si se acumulan lo suficiente, una línea de productos que debería generar ganancias termina, en cambio, perdiendo dinero silenciosamente. Es por eso que el costeo de productos va mucho más allá de la oficina de contabilidad. La misma cifra que se utiliza para fijar un precio también impulsa el control de costos en el taller de producción y termina reflejándose en las cifras que se reportan al mundo exterior. Es una parte vital de la planificación financiera de la empresa.

Precios precisos y márgenes más sólidos

No se puede fijar el precio de lo que no se puede medir. Un costo de producto bien definido le indica el margen mínimo que debe generar cada producto vendido, para que deje de hacer conjeturas y comience a proteger sus márgenes de ganancia. Si fija un precio por debajo de ese margen, la venta genera pérdidas; si lo fija demasiado por encima, corre el riesgo de entregarle el negocio a un competidor.

Gestión de costos más ajustada

Conocer el costo real de cada producto muestra a dónde va realmente el dinero. La reducción de costos se vuelve específica en lugar de generalizada, y el presupuesto se mantiene vinculado a los costos actuales en lugar de suposiciones basadas en el desempeño del año pasado. Además, pone en evidencia el lento aumento de los costos de materiales o mano de obra antes de que estos, de manera imperceptible, reduzcan las utilidades de un trimestre.

Mejores decisiones de producción

La mayoría de las decisiones que determinan la rentabilidad de un taller de producción se reducen al costo. ¿Fabricar una pieza o comprarla? ¿Aceptar el pedido urgente o dejarlo pasar? ¿Mantener un producto de bajo rendimiento en la línea de producción o eliminarlo? Un costo unitario preciso permite pasar de tomar decisiones de precios basadas en conjeturas a tomar decisiones respaldadas por cifras reales.

Contabilidad e informes más limpios

El costeo de productos también cumple una doble función en la contabilidad de costos. Las mismas cifras por unidad valoran su inventario y establecen el costo de los productos vendidos, que luego se incorporan a la cuenta de resultados y al balance general. Para cualquier información que se presente externamente, el enfoque también debe ajustarse a las normas contables, como los Principios de Contabilidad Generalmente Aceptados (GAAP), por lo tanto, un costeo consistente es lo que hace que las cifras sean defendibles.

¿Cuáles son los componentes del costeo de productos?

Antes de poder calcular el costeo de producto, es necesario saber qué es lo que realmente contiene. Cada unidad tiene varios componentes de costo. Algunos son fáciles de identificar y se pueden atribuir directamente al producto. El resto permanece en segundo plano. No es posible asignarlos a una sola unidad, por lo que se distribuyen entre todo lo que se fabrica. Comience con los costos que puede ver.

Costos directos

Los costos directos son los gastos que se pueden vincular directamente a un producto específico. Son los más fáciles de identificar porque varían con cada unidad que se fabrica:

  • Los materiales directos son las materias primas y los componentes que físicamente se convierten en el producto final. En una silla de madera, eso es la madera, los tornillos y el acabado.
  • La mano de obra directa incluye a las personas que realmente fabrican el producto. En el caso de nuestra silla, se trata de las horas que dedica el ensamblador a atornillarla y el tiempo que emplea el operario de máquinas en dar forma a las patas.

Costos indirectos (gastos generales)

Los costos indirectos son los que ninguna unidad individual puede reclamar, aunque mantienen en funcionamiento toda la operación. En conjunto, se conocen como gastos generales de fabricación o gastos generales del taller. Hay algunos que son los más importantes:

  • Los materiales indirectos se consumen al fabricar el producto pero no se contabilizan en la lista de materiales. Adhesivos, sujetadores, lubricante, trapos del taller.
  • La mano de obra indirecta es la nómina en segundo plano. Eso incluye a los supervisores, el control de calidad, el mantenimiento y los planificadores que organizan todo.
  • Los otros gastos generales engloban el resto. El alquiler y los servicios públicos, el seguro, la depreciación del equipo que continúa independientemente de si se produce o no.

Dado que ningún producto en particular asume estos costos, es necesario asignarlos y distribuirlos entre toda su producción siguiendo una regla justificada. Esa asignación es la parte en la que la mayoría de los fabricantes se equivocan, y constituye la esencia del proceso paso a paso que se explicará más adelante.

Costos fijos vs. costos variables

Los costos también se pueden clasificar basándose en cómo se comportan cuando cambia la producción.

Algunos se mantienen constantes sin importar lo que produzca. El alquiler, el sueldo del equipo de trabajo, el seguro, la depreciación de su equipo: estos costos siguen siendo los mismos tanto en un mes tranquilo como en uno ajetreado. Son sus costos fijos.

Los costos variables son los que varían constantemente. Si deja las máquinas en funcionamiento por más tiempo, consumirá más materias primas, pagará más por la mano de obra por hora y verá cómo crece la factura de servicios públicos.

El volumen cambia los cálculos. En una tirada de 10 000 unidades, cada unidad absorbe solo una fracción de esos costos fijos. El costo por unidad se reduce. Esa es la razón por la que un pedido grande y una tirada de producción pequeña tienen cotizaciones por unidad diferentes.

Cómo las piezas forman su estructura de costos

Si reúne todas estas capas, obtendrá su estructura de costos: cada componente de costo que se incluye en una unidad, desde las materias primas de la lista de materiales (BOM) hasta la parte de los gastos generales que absorbe. Los costos directos, por sí solos, ya le dan una idea bastante clara de la situación.

La parte difícil, y la razón por la que el costeo de productos requiere un método real, es dividir equitativamente los costos indirectos entre todo lo que fabrica. Eso es precisamente lo que se explica, paso a paso, en la siguiente sección.

Explicación de los métodos de costeo de productos

No existe una única forma correcta de costear un producto. El método correcto depende de qué se fabrica y cómo se fabrica. La cantidad de detalles que se pueden rastrear de forma realista también importa. La mayoría de los talleres no elige solo uno. Recurre al enfoque que mejor se adapte al trabajo que tiene frente a sí.

Costeo real

El costeo real registra los gastos reales de materiales, mano de obra y gastos generales a medida que se ejecuta un trabajo, luego asigna esas cifras exactas a las unidades terminadas, proporcionando costos reales en lugar de estimaciones.

Es el método más preciso, lo que lo hace una opción sólida cuando los precios de los insumos fluctúan o los márgenes son demasiado ajustados para absorber una mala estimación. La contrapartida es el esfuerzo: depende del seguimiento disciplinado en tiempo real de cada extracción de materiales y hora de mano de obra, y el panorama completo de los gastos generales no se cierra hasta que se cierran los libros contables. Una subcategoría del costeo real es el costeo normal, en el que los gastos generales se estiman pero los materiales directos y la mano de obra se registran a medida que avanza la producción, lo que permite el seguimiento de costos en tiempo real.

Costeo estándar

El costeo estándar invierte el momento. En lugar de esperar los números reales, se establecen los costos esperados por adelantado, generalmente una vez al año. Esos costos estándar cubren los materiales y la mano de obra, más una porción de los gastos generales. La producción se compara con estos valores de referencia. Una vez terminado el trabajo, se comparan los números reales con el estándar, un proceso llamado análisis de variaciones, el cual muestra exactamente dónde se desviaron los costos.

Para trabajos de gran volumen en los que se repiten los mismos productos en cada ciclo de producción, el cálculo de costos estándar funciona bien. Sin embargo, los estándares no se mantienen precisos por mucho tiempo. Si establece sus estándares en enero, un aumento en los precios de los materiales a mitad de año hará que las cifras se desvíen sin que se note.

Costeo por trabajo

El costeo por trabajo rastrea cada costo vinculado a un pedido específico, desde la cotización hasta la factura final. Cada material utilizado y cada hora de mano de obra se contabilizan en ese trabajo en particular, además de su parte proporcional de los gastos generales. Nada queda suelto. Cuando el trabajo está terminado, usted puede ver exactamente cuánto le costó el trabajo y si generó ganancias dinero.

Es la opción natural para el trabajo personalizado o de bajo volumen, donde no hay dos pedidos exactamente iguales. La desventaja es la contabilidad. Solo funciona si el taller de producción es disciplinada en el registro de tiempo y materiales.

Costeo por procesos

El costeo por procesos funciona de manera opuesta. En lugar de rastrear pedidos individuales, agrupa el costo total de un proceso de producción durante un período y lo distribuye uniformemente entre todas las unidades producidas durante ese período.

Esto es adecuado para la producción continua o de gran volumen en la que las unidades son básicamente idénticas, como en el caso de los alimentos, los productos químicos o las series largas de moldeo por inyección. La variedad lo complica todo. Si se fabrican varios productos diferentes en una misma línea, se pierde la noción. El promedio dificultará comprender cuánto cuesta realmente cada uno.

Costeo basado en actividades

El costeo basado en actividades (ABC) se enfoca en los gastos generales, el tipo de costo que los métodos más simples gestionan peor. En lugar de distribuir los gastos generales entre todos los productos con una sola tasa general, el ABC asigna cada costo a la actividad que lo genera, ya sea la configuración de una máquina, una inspección o una orden de compra. De esta manera, cada producto paga únicamente por las actividades que realmente utiliza.

Para una fábrica que produce una combinación de piezas sencillas en grandes volúmenes y piezas complejas en pequeños volúmenes, el método ABC revela qué productos resultan, en realidad, más caros de lo que sugeriría una tarifa fija. El costo radica en la configuración y el mantenimiento: mapear las actividades e ingresar datos de calidad al sistema ABC requiere mucho trabajo, por lo que muchos fabricantes lo reservan para análisis periódicos en profundidad, en lugar de utilizarlo para el cálculo de costos diario.

Los 7 pasos del costeo de productos

Definir los componentes es el trabajo preliminar. Convertirlos en un costo por unidad requiere un proceso repetible que funcione para casi cualquier producto. La mejor manera de entenderlo es seguir el proceso completo de un solo producto, por eso, calcularemos el costo de una mesa de madera paso a paso, sumando los montos acumulados a medida que avanzamos.

1. Identifique el objeto de costo.

El objeto de costo es simplemente lo que se está costeando. Para un producto estándar, eso es una sola unidad, como nuestra mesa. Si fabrica pedidos personalizados o únicos, el objeto de costo podría ser en cambio un trabajo completo, que es donde entra el costeo por trabajos.

2. Rastree los costos directos.

Sume los materiales directos y la mano de obra directa que van directamente a la unidad. Para nuestra mesa, el tablero cuesta $30 y un juego de cuatro patas cuesta $20, por lo que los costos de materiales ascienden a $50. Un trabajador la ensambla y termina en 1.25 horas a $30 por hora, lo que sitúa la mano de obra directa en $37.50.

Materiales directos + mano de obra directa = $50 + $37.50 = $87.50

Esa es la parte del costo que se puede medir directamente. La parte más difícil, los gastos generales, es donde van los siguientes pasos.

3. Agrupe los costos de gastos generales.

Ahora reúna todo lo que cuenta como gastos generales para el período: materiales indirectos, mano de obra indirecta y el resto de sus gastos generales de fabricación. Supongamos que nuestro taller acumula $24,000 en gastos generales totales para el mes. Ese es el monto que debemos distribuir de manera equitativa entre todo lo que hemos fabricado.

4. Elija una base de asignación de gastos generales.

No se puede dividir los gastos generales de forma razonable sin un sistema. La base de asignación de gastos generales es la medida que se usa para distribuir el grupo, generalmente horas máquina o horas de mano de obra, de modo que los productos que consumen más tiempo absorban más gastos generales. Digamos que nuestro taller trabaja con horas de mano de obra y que este mes registró 800 horas en todos los productos.

5. Calcule la tasa de asignación de gastos generales.

Convierta el grupo y la base en una tasa. Divida los gastos generales totales entre las horas totales para obtener la tasa de asignación de gastos generales.

Tasa de gastos generales = gastos generales totales ÷ horas totales = $24,000 ÷ 800 = $30 por hora

Cada hora de mano de obra ahora lleva $30 de gastos generales, independientemente del producto en el que se gaste.

6. Asigne los gastos generales a cada producto.

Aplique la tasa de gastos generales al tiempo que tarda cada producto. Nuestra mesa necesita 1.25 horas, una silla 0.75 horas y una mesa de centro 1 hora, por lo que la tasa de gastos generales recae de manera diferente en cada una.

Mesa: 1.25 hrs × $30 = $37.50

Silla: 0.75 hrs × $30 = $22.50

Mesa de centro: 1 hr × $30 = $30.00

Los productos que consumen más recursos absorben más gastos generales, que es todo el punto de usar tasas de gastos generales en lugar de dividir el grupo uniformemente.

7. Calcule el costo unitario total.

Añada los gastos generales asignados a los costos directos del paso 2 para obtener el costo total por unidad.

Costo unitario = materiales directos + mano de obra directa + gastos generales = $50 + $37.50 + $37.50 = $125

Entonces, fabricar nuestra mesa cuesta $125. Esa es la cifra de partida para cualquier decisión sobre el precio. Fije un precio por encima de esa cifra, dejando suficiente margen para obtener ganancias, y así sabrá con certeza que la venta realmente genera ganancias, en lugar de esperar que así sea.

Costeo de productos en tiempo real con ERP de fabricación

Vale la pena comprender los siete pasos anteriores, pero la mayoría de los fabricantes fallan al tener que aplicarlos manualmente para cada producto, cada vez que cambia un precio. Hacerlo una vez es una lección. Hacerlo continuamente a medida que varían los precios de los materiales y las horas de trabajo es una locura. Eso es lo que resuelve el costeo de productos en tiempo real.

Por qué las hojas de cálculo se quedan cortas

La mayoría de los pequeños fabricantes costean sus productos en una hoja de cálculo. Funciona bien hasta que algo cambia, y algo siempre cambia. Un proveedor sube un precio. Un empleado recibe un aumento. Un nuevo producto se une a la línea. Cada cambio implica actualizar las fórmulas a mano, y las cotizaciones con las que estás trabajando se van quedando desactualizadas sin que nadie se dé cuenta. Una hoja de cálculo tiene también una segunda desventaja. Muestra lo que debería costar un producto en papel. No puede mostrar lo que el trabajo cuesta realmente una vez que se ejecuta. Para cuando salen a la luz las cifras reales, la cotización ya se ha enviado.

Cómo un ERP de fabricación automatiza el costeo de productos

Los sistemas ERP de fabricación vinculan su lista de materiales y las rutas de producción directamente a los costos de materiales, mano de obra y gastos generales. Cuando crea una cotización, el sistema estima el costo automáticamente. A medida que el trabajo se ejecuta y los trabajadores reportan su tiempo y uso de materiales, calcula el costo real en tiempo real, sin necesidad de mantener una hoja de cálculo.

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Un sistema ERP/MRP moderno permite calcular automáticamente sus costos por unidad o el costo de un pedido específico.

De la estimación al costo real

Aquí es donde el costeo deja de ser una tarea mensual y empieza a impulsar decisiones. Como el sistema rastrea los costos reales a medida que ocurren, puede ver el costo real de un producto antes de enviarlo, no semanas después. ¿Los costos de los proveedores suben? El cambio aparece en sus números de inmediato. ¿Un cliente quiere un pedido urgente? Puede comprobar en ese mismo momento si, tras sumar las horas extras y los materiales de entrega urgente, aún queda un margen, en lugar de tener que adivinarlo. Los costos siguen siendo rastreables hasta el número de lote o serie, por lo que nada se esconde dentro de un promedio.

Nada de esto requiere un sistema empresarial de seis cifras. Herramientas como MRPeasy están diseñadas para fabricantes pequeños y medianos, ayudando a las PYMEs a gestionar toda su operación, incluyendo la estimación de costos y el costeo en tiempo real, en un solo lugar, con estimaciones de costos y tiempos de entrega de un solo clic basadas en sus propios datos de producción. Cualquiera que sea la herramienta que elija, el costeo preciso de productos es mucho más fácil de mantener una vez que el cálculo se ejecuta solo.

Principales aspectos a tener en cuenta

  • El coste de productos incluye todo lo que cuesta fabricar una sola unidad. Es decir, los materiales directos y la mano de obra directa, más una parte de los gastos generales.
  • Ese número por unidad establece su precio y protege sus márgenes de ganancia. Guía la reducción de costos y alimenta los registros contables, incluyendo la valoración del inventario y el costo de los bienes vendidos.
  • No existe un único tipo de cálculo de costos que se adapte a todos los talleres. El más adecuado depende de lo que se fabrica y de cómo se fabrica. La mayoría de los fabricantes utilizan más de uno.
  • Asignar los gastos generales de manera equitativa es la parte difícil del costeo de productos, y el proceso de siete pasos proporciona una forma repetible de hacerlo.
  • El software ERP de fabricación automatiza todo el cálculo de datos de costos. Sus costos de producto se mantienen precisos y actualizados en tiempo real, sin necesidad de hojas de cálculo.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre el costeo de productos y la estimación de costos?

El costeo de productos determina el desglose de los costos de un producto existente a partir de los insumos conocidos, mientras que la estimación de costos proyecta cuánto costará un producto nuevo o modificado antes de que comience la producción. Ambos se basan en los mismos componentes y métodos; la diferencia radica en el momento en que se realizan. El costeo analiza cuánto cuesta algo en este momento o cuánto costó, mientras que la estimación mira hacia el futuro.

¿Cuál es el mejor método de costeo para un pequeño fabricante?

No existe un único método ideal para calcular el costo de un producto. Todo depende de cómo fabrica sus productos. Si se trata de trabajos personalizados o únicos, el método de costeo por trabajo es el más adecuado. Las producciones continuas de gran volumen se inclinan por el costeo por procesos. La producción repetitiva suele adaptarse mejor al costeo estándar. La mayoría de los pequeños fabricantes utilizan más de un método. Un buen software mantiene todo el proceso bajo control, sin necesidad de trabajo manual.

¿Cómo se relaciona el costeo de productos con el costo de los bienes vendidos?

El costeo de productos determina el valor de cada unidad. Ese valor figura en sus libros contables hasta que se vende la unidad, momento en el que pasa a formar parte del costo de los productos vendidos. Además, influye en su margen bruto y en la línea de utilidades de su balance general. Si el costeo es incorrecto, todas esas cifras serán erróneas.

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Steve Maurer, IME

Steve is a trained content and copywriter for the industrial, electrical, and safety markets, based in the United States. He’s been a writer in these fields since 2010. With over 35 years in the food processing industry as a machine mechanic and facility electrician, Steve’s lived in the work boots your team wears now. When he worked in the industry, he was the go-to writer for SOPs (Standard Operating Procedures), training materials for maintenance crews, and was an established member of ergonomic and safety committees. As a copywriter, Steve keeps his finger on the pulse of modern manufacturing and safety topics by subscribing to various industry newsletters and by keeping in touch with experts in the field. His style of writing is accurate and authoritative, yet readable and authentic. His copy makes you think, and may even make you smile as well.

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